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fecha: 26/05/2013 última actualización: 24/05/2013

Imagen de la construcción del proyecto de iglesia-fortaleza iniciado por Alfonso VIII. Se puede ver la segunda iglesia que se construye para asumir las tareas de culto hasta que haya finalizado la construcción del templo.
1- Planta baja conquista castellana.
Aspecto exterior del extremo norte del crucero, visto desde el este. Se aprecia claramente el carácter defensivo de esta construcción.
Tras la conquista de Vitoria por el rey de Castilla Alfonso VIII en el año 1200 y el incendio que asoló la ciudad dos años después, el monarca castellano inició en Vitoria una importante actividad constructiva que modificará notablemente la configuración urbanística de la ciudad. La ampliación del tejido urbano hacia occidente con tres nuevas calles constituía hasta el momento el único testimonio conocido de este fenómeno.
El proceso de investigación llevado a cabo en la catedral de Santa María, sin embargo, ha enriquecido notablemente nuestro conocimiento a este respecto. A la vez que ampliaba la ciudad hacia occidente, Alfonso VIII procedió también al mejor cerramiento del perímetro urbano por el norte, poniendo en marcha un proyecto que todavía sorprende por su ambición y por sus dimensiones: la construcción de una gran iglesia que cumpliera un doble objetivo. El primero de estos objetivos era mejorar la defensa de la ciudad; el segundo, crear un templo que, por sus dimensiones, respondiera al ambicioso proyecto urbano emprendido. Sin embargo, en tanto finalizan las obras de este nuevo templo se levantará una segunda iglesia temporal que asumirá momentáneamente las tareas de culto. La elección de su emplazamiento no es aleatoria, ya que ocupa el mismo lugar que la primera iglesia, de la que reaprovecha su ábside.
El nuevo templo, caracterizado por unos muros de gran espesor, cumplió básicamente funciones de defensa, a modo de gran muralla que articulaba el urbanismo de la ciudad por su extremo septentrional. Lo más increíble, quizá, es que esta primitiva construcción se conserva al exterior, casi íntegramente, hasta una altura de 20 metros en algunos casos. La importancia de esta constatación es extraordinaria por los siguientes motivos:
a) Desde el punto de vista patrimonial e histórico porque redescubre, casi intacto, un resto monumental de notable antigüedad e importancia.
b) Desde el punto de vista estructural, esta constatación es también importante porque advierte sobre la existencia de una gran iglesia anterior no tenida nunca en cuenta y que condiciona tanto la geometría como la estática del futuro templo catedralicio.
c) Desde el punto de vista de la historia de la arquitectura porque da explicación a una contradicción no resuelta por la historia del Arte. Nos referimos al presunto arcaísmo de la planta y a la contradicción que planteaba respecto a susalzados. Considerada habitualmente por la historiografía como una edificación que responde, en su conjunto, a los cánones estéticos del gótico clásico, sorprendía sin embargo su gran crucero, más próximo a modelos de tipo cisterciense.
Esta contradicción fue resuelta -aunque la explicación fuera insuficiente- aludiendo al carácter "arcaizante" de su diseño en planta. Afortunadamente, hoy podemos explicar con certeza la razón de este presunto arcaísmo, que no es otro que la existencia de un gran proyecto anterior que había pasado desapercibido a cuantos se habían ocupado de este templo.
Según la profesora Lucía Lahoz, "partiendo de esta argumentación, no parece desafortunado atribuir su adopción en el templo vitoriano a la revitalización del Camino de Santiago que desde Bayona pasaba por la villa. Precisamente cuando Vitoria bascula a Castilla adquiere renovada vigencia dicha ruta y Santa María debía ser la primera iglesia encontrada por los peregrinos al penetrar en la ciudad... (De esta manera) se refuerza la vinculación de la catedral vieja de Santa María con esa cultura de las peregrinaciones que tanto había defendido Apraiz".